DEFINICIÓN
Dermatosis crónica de origen desconocido y fisiopatología incierta; en la cara se localiza en la nariz, mejillas, el mentón y la frente. Se caracteriza por un componente vascular que da lugar a un eritema persistente y accesos de tipo acneiforme que muchas veces terminan en una forma hipertrófica llamada rinofima y suele acompañarse de afección ocular .
La frecuencia varía de 0.1 a 1% de la consulta dermatológica. Predomina en mujeres de raza blanca de 30 a 50 años de edad.
CAUSAS
Se considera un síndrome, si bien se desconoce la causa . Hay informes de casos familiares, pero se carece de pruebas aceptables de predisposición genética. Su presencia en áreas faciales fotoexpuestas indican influencia a exposición a la luz solar (UV), el calor y el frío, así como los episodios de rubor facial. La barrera cutánea puede estar alterada y suele haber signos de irritación.
No está claro el vínculo con factores endocrinos o gastrointestinales (se ha encontrado relación con úlcera gástrica o gastritis y presencia de Helicobacter pylori). Tampoco hay datos de un mecanismo inmunitario; los accesos de rubor se deben a una reacción neural y humoral que provoca alteraciones en la microcirculación de los capilares faciales, que llevan a incompetencia vascular y liberación de sustancias inflamatorias.

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